Día de estreno.
El Domingo día 27 de Abril a la terminación de los fuegos artificiales,
estuvimos en nuestra caseta, disfrutando de una copa de
convivencia para brindar por el feliz desarrollo de la feria.
El encendido del alumbrado marcó anoche el punto de ebullición de la fiesta.
Alrededor de las nueve y media de la noche un auténtico río
humano se dirigía mansamente, sin prisas pero sin pausas, al
parque González Hontoria. Allí cientos de personas habían tomado
ya posesión tanto de las terrazas de las casetas como de su
interior y se destapaban las primeras medias botellas en espera
de que el encendido del alumbrado marcase el inicio oficial de
la fiesta, pero ya se sabe que en esto de las fiestas no hay
oficialidades que valgan para marcárselas al pueblo.
Aunque el sábado hubo algún preludio que otro en determinadas
casetas, la verdad es que ayer por la mañana el González Hontoria
era un auténtico desierto, porque con el enorme calor que hacía
parece que prefirió más bien pasar una jornada de playa para,
después por la noche, tomarse la primera en el Real.
El único ambiente que pudo verse por la mañana fue en la Caseta
Municipal de las Personas Mayores donde, tras la inauguración
oficial, se celebró la tradicional comida de los vocales del
Consejo Local de las Personas Mayores. Pero cuando la tarde
ya estaba cayendo, el Real comenzó a llenarse cada vez más,
hasta que hubo un momento en que era hasta complicado dar un
paso entre la muchedumbre. Este año, como novedad, el ‘botón’
donde la alcaldesa encendió el alumbrado no se encontraba en
la portada principal de la Feria, sino en el templete municipal,
rodeado de vallas para que aquello no se desbordarse. Eso sí:
Delante del templete, una gran pantalla permitía seguir el curso
de los acontecimientos.
Pocos minutos antes de las diez un castillo de fuegos
artificiales iluminó el cielo y, cuando acabó, fueron las
1.141.245 bombillas las que se encargaron de darle color a la
fiesta, y además con motivos nuevos (una serie de círculos)
en dos de las calles laterales.
La Banda Municipal de Música también se encargó de poner la
‘banda sonora’ con los tradicionales pasodobles, aunque no
pasó mucho tiempo antes de que en las casetas ‘estallaran’
las sevillanas.
En las portadas, venenciadoras se encargaban de ofrecer a todo
el que entrara la primera copa de vino en vasos grabados con
el escudo del Ayuntamiento. Este es el segundo año que se
realiza esta actividad, y el próximo miércoles se repetirá
frente al templete municipal, donde con motivo del ‘día de
la mujer’ se les ofrecerá a las féminas un vaso de cream.
Trajes de gitana todavía se vieron muy pocos, y la mayoría
de las que lo llevaban eran niñas a quien, por una vez, sus
padres permitieron quedarse más tarde para poder ver el alumbrado.
Lo curioso es que, si bien el Real estuvo a rebosar, una vez
que se encendieron las bombillas las calles se fueron quedando
más despejadas de una forma bastante rápida, aunque en las
casetas seguía habiendo mucho ambiente: Todavía queda mucha
Feria por delante.